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lunes, 30 de junio de 2014

Thomas y Albsev... su primer encuentro


Ante los ojos de Albsev

—Woow… Muchas gracias… —Le guiñaba un ojo a la voluptuosa dama y tomando mi agua y mi plato con galletas, me dirigí sin ningún problema a la mesa donde aún había una silla disponible.
—Buenas tardes, disculpe… ¿espera a alguien?
El joven que leía el diario echaba el periódico hacia abajo para verme el rostro… yo esperaba su respuesta mientras él negaba con la cabeza.
Me senté en la silla disponible colocando mi vaso con agua y limón junto a mis galletas, comenzando a comer y a disfrutar de aquello cuando levanto el rostro observando como el imponente joven aún me miraba fijamente.
—Aaammm… lo… lo siento… ¿tú querías?
El joven me observaba sin pestañear mientras me soltaba.
—No gracias, ya comí. —Yo le asentía y seguía comiendo, a lo que el chico volvía a cubrir su rostro con el periódico mientras yo, observando el último partido de béisbol en la primera página del diario que estaba frente a mí, soltaba de golpe.
—Woow… los Medias Rojas de Boston volvieron a perder esta vez ante los Padres de San Diego.
El joven volvía a apartar el periódico observándome detenidamente mientras yo le soltaba señalando la portada del periódico.
—El… el partido de anoche, no lo pude terminar de ver y… y estoy viendo que los Padres de San Diego ganaron de nuevo en las preliminares.
Por la forma en que me miraba podía pensar que estaba a punto de lanzarme una maldición, pero después de doblar el periódico y descruzar las piernas me arrojó un pañuelo para luego tocarse la comisura de los labios como indicándome que me limpiara en aquella zona.
Yo tomaba el pañuelo y me limpiaba agradeciéndole el gesto mientras el joven alegaba.
—¿Eres amante del béisbol? —Yo asentía explicándole que era el capitán del equipo de mi colegio.
—¿Un mago aficionado a la pelota? —Yo le asentía nuevamente observando como al joven se le comenzaba a dibujar una pequeña sonrisa en la comisura de los labios que se borraba rápidamente.
—¿Cuál es tu posición defensora? —A lo que yo respondí terminando de engullir la última galleta.
—Soy el lanzador. —Pasé el tarugo con el agua mientras el joven decía.
—Ese era mi puesto en mi antiguo colegio.
Yo lo miraba asombrado mientras él se abría la chaqueta y se acomodaba el guante que traía.
—¡Vaya!... ¿En serio? —Él me asentía mientras alegaba que a lo mejor para este nuevo año escolar no entraría al equipo.
—¿Y eso por qué? —A lo que el chico respondió.
—Porque donde pienso estudiar no juegan béisbol mágico… ya que juegan con los invenings.
Yo lo miraba fijamente mientras le preguntaba.
—¿Estudiarás en Baylor? —Éste me asintió y recostándose de nuevo en la silla me observaba pegando las yemas de los dedos de ambas manos entre sí.
—¿Puedo preguntar por qué el cambio? —A lo que él respondió de lo más normal.
—Fui expulsado del colegio. —Yo abría grande los ojos mientras preguntaba el porqué de la expulsión, a lo que este respondió.
—Malditas faldas del Girls Preparatory School… una fuerte brisa y te dejan al descubierto las dos nueces y la barra de chocolate.
Aquello hizo que soltara una gran carcajada, mientras él simplemente mantenía una leve sonrisa, la cual se transformó en una mueca algo peculiar.
—Sí que eres ocurrente, eso me agradó —alegaba yo aún muerto de las risas imaginándomelo con el uniforme de aquel colegio mientras él simplemente me miraba, era un chico extraño… serio, con unos ojos bastantes melancólicos… como si algo le atormentara.
—Mucho gusto, mi nombre es Al —soltaba yo ofreciéndole mi mano, presentándome como me llamaban mis amistades más íntimas del colegio.
Éste me tomaba la mano con fuerza mientras se presentaba.
—Lest —soltó éste, y al momento me di cuenta que en el pañuelo había una “L” bordada en una de las esquinas del pequeño recuadro blanco.
—Un placer Lest, espero que seamos muy buenos amigos.

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