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lunes, 7 de diciembre de 2015

Fanfic "Crepúsculo de dos mundos" - Extra

NOTA: Los personajes usados para este FANFIC son propiedad de Stephenie Meyer... Y solo de ella... Así como también su historia original.


Capítulo 23
La caza… Conversación entre Edward, Jasper y Emmett
A ojos de Edward

Salimos los tres de la casa rumbo al bosque.
—¿Una carrera? —le pregunté a Emmett, pero este no dijo nada, caminando tranquilamente, mientras observaba a Jasper, el cual me miró haciéndome un ademán con la mano a modo de hacerme entender que debía dejar que él se calmara solo.
Comencé a correr sintiendo que Jasper me seguía, mientras Emmett se nos unió en la carrera, pasándome por un costado y golpeándome con cierta brusquedad, haciéndome caer al suelo, después de golpearme en contra de uno de los árboles.
Jasper se devolvió, saltando entre los árboles, cayendo justo a mi lado y ayudándome  a levantarme, acotando por demás entretenido.

—Te está probando… no está molesto, ni te odia… no siento eso en sus sentimientos, solo desea probar si aún eres un digno contrincante y que no te has vuelto débil.
Sacudí mi ropa, comenzando a correr de nuevo, intentando percibir sus pensamientos, encontrándole al fin unos cuantos kilómetros al norte… retomando mi carrera en aquella dirección, mientras él se alejaba aún más de mí.
Sus pensamientos eran completamente confusos… se vislumbraba a él mismo cazando solo con Jasper, viéndome a mí jugando con Jacob transformado en lobo a “lanzar la varita de madera y traerla”.
No supe si reírme ante aquello o darle un puñetazo en la cara, empezando a saltar nuevamente de árbol en árbol, divisando su posición, donde se dispuso a saltar de un acantilado a otro, arrojando tres árboles mas allá, caí sobre él a medio camino, haciendo que ambos cayéramos al río.
Le pegué un puñetazo en la cara dejándolo tirado en el río, saliendo nuevamente a todo galope en busca de alguna presa… estaba más débil que él, ya que había aguantado más sed, pero no me iba a dejar ganar… a Emmett le gustaban los juegos rudos y justo eso le iba a dar.
Jasper me alcanzó, notificándome mentalmente.
“Bien hecho, no le des tregua”, y empujándome a un lado salió como bólido, siguiéndole muy de cerca.
Contemplé una hermosa pantera negra a lo lejos… su aroma era atrayente… sin duda me había hecho adicto al efluvio de los felinos, observando como Jasper estaba listo para atacar.
Me encontraba fuera de control ante tanta sed contenida, sintiendo como Emmett se comenzó a acercar, mientras la pantera huía, intentando resguardar su vida, tomando a Emmett por el brazo, cogí impulso de uno de los árboles, aventándole en contra de Jasper, haciendo que ambos rodaran bruscamente, abalanzándome contra la gran pantera, arrebolcándome con el enorme animal en el suelo, ante el impulso con el que me le había lanzado sobre ella.
Clavé mis dientes en la nuca del feroz animal, logrando que este rugiera ante el dolor, donde tan solo le entregué unos cuantos segundos de sufrimiento y su vida se fue apagando por completo, mientras bebí frenético toda su deliciosa sangre, dejándolo completamente seco.
Solté el animal, levantándome de golpe, y justo en ese momento Emmett me lanzó uno de sus golpes, haciéndome caer de nuevo, mientras Jasper nos miraba desde lejos.
Me levanté, y agazapándome, esperé a que lo intentara nuevamente desde donde le observé tomar impulso, corriendo una vez más hacia mí y yo hacía él, convirtiendo aquella colisión en un golpe seco y fuerte, el cual resonó como un trueno, comenzando a forcejear como un par de búfalos en la pradera.
—Las cosas no son como tú piensas, Emmett. —Pero mi hermano me hizo una maniobra de lucha libre, tomándome por el cuello, metiéndome el pie por detrás para hacerme caer al suelo, mientras Jasper trató de calmar nuestros ánimos pero Emmett estaba completamente fuera de control
—No interfieras, Jas… —le exigió Emmett a Jasper, al sentir que mi hermano infundió su don sobre él.
Jasper abrió los brazos a modo de rendición, recostándose de uno de los árboles, cruzándose de brazos.
Emmett me mantuvo en el suelo ahorcándome, recordando uno de los tantos entrenamientos con Jasper, alcé mis piernas, haciéndole una tijereta sobre el cuello, arrojándole con fuerza al piso, siendo yo quien lo tuviera ahora sometido contra el suelo.
—¿Te vas a calmar y me dejarás hablar o tendré que darte una paliza? —Mi hermano alzó la mano a modo de derrota, dejando de infundir presión con mis piernas sobre su cuello.
Me levanté y le ayudé a que se levantara de igual modo del suelo, ofreciéndole mi mano mientras Jasper aplaudió mi maniobra.
Emmett me contempló serio, acercándome lentamente a él, palmeándole el hombro.
—Deja de comportarte como un idiota… ¿quieres? —Él bajó la cabeza mientras yo proseguía— Nada va a cambiar entre nosotros… ya te lo he demostrado… y no me pasaré las veinticuatro horas del día sobre Jacob… el necesita su espacio y yo el mío, además, debe de atender sus responsabilidades con la manada.
Emmett asintió y Jasper sonrió de medio lado, mientras yo pensaba en aquellas  posibles separaciones, ya que sin duda no escatimaría en pasar tiempo de calidad junto a mi carrocho, pero lo menos que deseaba era asfixiarlo y hastiarlo de mí.
—Eso me alegra mucho, hermano —acotó Emmett dándome un tremendo abrazo de oso, alzándome del suelo, volviendo a palmearle la espalda, logrando al fin que me soltara, dejándome caer de pie al suelo.
—¿Puedo jugar a trae la varita con Jacob? —preguntó Emmett de golpe, comenzando a caminar a mi lado, fulminándole con la mirada, negando con la cabeza.
—Jacob no es una mascota, Emmett —respondí molesto.
—Pero Alice nos contó como tú lo marcaste como propiedad de los Cullen.
Me detuve, observándole de un modo retador, mientras Jasper simplemente tapó su boca para no reírse.
—Eso no significa que es nuestra mascota, ¡por Dios!... quiero que lo respetes. —Mi hermano puso cara de acongojado, mientras Jasper negó con la cabeza por demás divertido, entendiendo el porqué Rosalie lo retaba tanto… Emmett se comportaba a veces como un niño grande y tal parecía que no maduraría ni en un millón de años.
—¿No puedo ni pedirle la patica? —preguntó una vez más en un tono aniñado, logrando que Jasper riera como jamás lo había hecho.
—¡Emmett ya basta! —Pero esta vez no era Emmett quien hablaba sino Jasper.
—No puedes pedirle la patica al can, Emm… Edward ya se la pidió.
Emmett soltó la carcajada de su vida, chocando las palmas con Jasper, sin saber a ciencia cierta quién era peor… si Emmett con sus juegos pesados o Jasper con sus sarcasmos.
—Eso sí que estuvo bueno —acotó Emmett, mientras yo comencé a caminar rápidamente, intentando alejarme de ellos.
—Oye, Eddy… espéranos, contéstame algo… si ambos son chicos… ¿cómo hacen para tener relaciones? —Jasper rió, respondiéndole al entrometido de nuestro hermano.
—Por Dios, Emmett, usa tu imaginación —El aludido se quedó pensando y luego respondió con una pregunta, sonriendo con picardía.
—¿Se van a soplar la trompeta mutuamente? —Jasper rió asintiendo, a lo que yo volteé por demás molesto, completamente sacado de control.
—Basta ustedes dos, quiero que me respeten a mí y a Jacob, ¿está claro? —Ambos asintieron, tornando el rostro serio, comenzando nuevamente a caminar hacía la casa, siendo Emmett quien argumentara de nuevo entre susurros.
—Conociendo a mi hermano como lo conozco… Edward es tan tímido que terminará siendo el pasivo. —Bufé por la nariz, por demás molesto ante tanta jodedera de estos dos, sintiendo que cuando ellos dos se juntaban era como unir el hambre con las ganas de comer, sabiendo de ante mano que no se detendrían, y más aún, al saber que aquello me incomodaba, ya que eso era su juego favorito, y el saber que mi pareja ideal resultó ser un hombre, sería aún peor.
Comencé a correr de vuelta a la casa, donde ambos muchachos me secundaron, entre juegos y bromas pesadas, volvimos a la casa sintiendo que todo volvía a ser como antes entre mis hermanos y yo.

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