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lunes, 14 de septiembre de 2015

Fanfic "Crepúsculo de dos mundos" - Capítulo 15

NOTA: Los personajes usados para este FANFIC son propiedad de Stephenie Meyer... Y solo de ella... Así como también su historia original.



Capítulo 15
El cumpleaños más loco de mi vida
A ojo de Jacob

Había llegado al colegio gracias a que Sam me había traído en su camioneta, bajando de la parte trasera, donde veníamos todos salvo Leah y Seth, quienes iban dentro del vehículo, mientras los chico comenzaron a pelearse y a empujarse entre ellos como siempre lo hacían, escuchando el motor del Volvo entrando en el aparcadero, tomando mi mochila, contemplando que más atrás Emmett arribaba con mi motocicleta en la parte trasera del Jeep, notificándoles a mis hermanos Quileutes.
—Nos vemos luego, chicos.
Sam me observó por demás serio, como reprochándome que los dejara por estar cerca de los Cullen, siendo Leah quien se despidiera con un ademán de la mano, mientras Seth volvió a desear feliz cumpleaños por trigésima vez en todo el día y Embry preguntara, tratando de sonar divertido.
—Oye Jake, ¿con cuál de las Cullen sales?... porque al parecer todas tienen ya su pareja, ¿no? —Sonreí, mostrándoles el dedo medio de un modo grosero, mientras Quil era quien respondía.

—De seguro la pequeñita de cabello corto está siéndole infiel a su pareja con él. —Quil y Embry rieron chocándose las manos, y disfrutando de sus estupideces mientras me acercaba al Jeep, observando la motocicleta, la cual había cambiado considerablemente.
—¿Esta es mi motocicleta? —pregunté impresionado, ya que la habían mejorado aún más de lo que ya lo habían hecho.
—Por eso no te la habíamos entregado aún —respondió Emmett palmeándome el hombro, observando a todos lados, alzando raudo la motocicleta, como si fuese un triciclo, posándola en el suelo.
—Feliz cumpleaños —soltó el chico, sonriéndome afablemente, mientras observaba como Rosalie bajaba del Jeep caminando hacia la entrada del colegio.
—¿Amor? —le llamó Emmett intentando que la rubia se detuviera, pero ella simplemente soltó de mala gana.
—Feliz cumpleaños, perro. —Entró al colegio, mientras Emmett negó una y otra vez con la cabeza, disculpándose por la actitud de su mujer, corriendo tras de ella para alcanzarle, admirando como Emmett y Rosalie habían dejado mi moto, mientras Edward susurró a mis espaldas.
—Feliz Cumpleaños, Jacob. —Me giré para verle, pero el joven vampiro me abrazó, intentando medir sus fuerzas ante aquel apretón.
—Aamm… Gracias, men. —Le palmeé la espalda, percibiendo como lentamente se apartó de mí, entregándome una pequeña caja marrón con listón dorado, negando con la cabeza observando aquello.
—¡Vaya!… no debiste tomarte la molestia, men… en serio. —Edward me sonrió, observando la pequeña caja, incitándome a abrirla, así que halé el listón y quité la tapa que cubría la caja.
Aquello no lo podía creer, no podía haber tanta coincidencia junta, riendo a más no poder, negando una y otra vez con la cabeza, mientras sacaba el pequeño lobo con un diminuto corazón en pedrería.
—Esto no es un diamante, ¿cierto? —Él me miró por unos segundos y luego negó con la cabeza, suspirando aliviado— Qué bueno, porque en serio no iba a poder aceptar algo tan costoso… ¿y la cadena? —Volví a preguntar, a lo que él respondió, quitándome el obsequio de las manos, posándose detrás de mí, para colocármelo, sintiéndome un poco incómodo, aunque no dije nada, escuchando su respuesta.
—Es fantasía fina. —Unió ambos broches, halándome el pequeño lobo para observarle detalladamente.
—Gracias… está mejor trabajado que el mío —respondí más para mí que para él, escuchando su respuesta.
—Aún así lo quiero, Jacob. —Le miré por unos segundos completamente extrañado, chasqueando los dedos, preguntándole con una sonrisa.
—Alice, ¿no? —Él asintió— ¿Pero cómo?... Se supone que ella no puede ver el futuro si estoy yo en él. —A lo que Edward respondió.
—Pues no te vio entregándomelo, pero me vio a mí usarlo.
Asentí comprendiendo al fin el porqué sabía lo del brazalete, mientras caminaba hacia la entrada del colegio, percatándome que él me seguía.
—Entiendo, pero te lo daré luego… Pues ya de por sí no dejan de vernos. —Y adentrándonos en el colegio, nos separamos en las escaleras, ya que me tocaba práctica de básquet a primera hora, despidiéndome de él, chocando los puños y dándole de nuevo las gracias por el regalo

~°~°~°~°~°~°~°~°~° tiempo después °~°~°~°~°~°~°~°~°~°~

Habíamos llegado a la casa de los Cullen, yo en mi motocicleta y Edward en su Volvo, observando por medio de las paredes de vidrio lo que Alice hacía en la casa.
—Oh, por Dios —solté asombrado, mientras Edward salió de su auto, até mi nuevo casco a la parte trasera de la moto, percibiendo la cercanía del vampiro, soltándome por demás divertido.
—Traté de detenerla… pero fue imposible.
Él subió las escaleras a gran velocidad, sosteniéndome la puerta para que entrara, le di rápidamente las gracias ante su amabilidad, mientras observaba el decorado.
—¿Te gusta? —preguntó Alice dando saltos hasta llegar hacía mí, abrazándome, deseando toda emocionada.
—Feliz cumpleaños, Jake. —Me dio un beso en la mejilla mientras me espelucaba todo el cabello.
—Gracias, loca —le respondí sonriendo ampliamente—. ¿Y qué es todo esto? —le pregunté, observando el pastel y el montón de comida.
—Pues Alice quiere ver si eres capaz de comerte todo eso tú solo —respondió Emmett a mi pregunta, saltando desde las escaleras hasta donde yo me encontraba, haciéndome reír, dándole un puñetazo en el hombro, mientras contemplaba los adornos Quileutes por toda la casa.
—En serio... creo que esto es como mucho con demasiado. —Pero Alice negó con la cabeza, alegando que nada era mucho para mí, haciéndome sentir una persona  importante en sus vidas y eso me agradaba.
Escuché un ruido bastante particular, girándome para percatarme que en efecto, era la camioneta de Sam, el cual aparcó en frente de la casa Cullen.
—¡No lo puedo creer! —solté con una sonrisa de oreja a oreja, corriendo para abrirles la puerta— ¿Qué demonios hacen ustedes acá? —Seth fue el primero en salir disparado de la camioneta hacia la casa, respondiendo mi pregunta.
—La chica Cullen nos invitó a la fiesta de cumpleaños que tenían preparada para ti, Jake. —Señaló a Alice mientras entraba como bólido, dirigiéndose hacia la mesa de entremeses, siendo Leah la segunda en entrar a la casa, abrazándome con fuerza y más atrás Sam, Quil, y de último, Embry.
Estaba tan emocionado pero a la vez algo asustado al tener a mis hermanos Quileutes junto a los Cullen, volteándome para ver a Jasper, quien simplemente estaba postrado como estatua, observándolos a todos, acercándome a Alice, y antes de soltar lo que pensaba, ella respondió.
—Tranquilo, él se va a comportar… ¿verdad, amor? —le preguntó ella lanzándole un beso, a lo que él simplemente asintió casi de manera imperceptible.
Le sonreí al chico pero él simplemente me miró fijamente, encogiéndome de hombros y comenzando a comer y a beber junto con mis hermanos Quileutes, disfrutando de la fiesta.
Después de una hora Sam se me acercó, observando a los Cullen, tratando de susurrarme al oído.
—¿Son ideas mías o tus amigos no han tocado la comida? —En lo que pretendí responderle, Edward se posó a mi lado y tomando unos canapés, llevándoselos a la boca, masticándolos y tragándolos rápidamente.
—Dios… no quería romper la dieta pero no me contuve… ¿ricos, no? —No podía aguantarme las ganas de reírme ante aquello, de seguro estaba que se soltaba en vómitos pero era muy buen actor; Sam se alejó de nosotros sin dejar de mirar a Edward de soslayo, mientras yo le daba las gracias ante aquel esfuerzo.
—No fue nada… espero no tener que repetirlo. —A lo que respondí rápidamente, señalándole una de las bandejas.
—Pues para la próxima te recomiendo estos… están más sabrosos —Edward me miró frunciendo el ceño, lo que me hizo soltar una carcajada, palmeándole el hombro.
—Lo siento, en serio me hizo gracias. —Él negaba con la cabeza, mientras seguía tratando de aparentar normalidad, escuchando nuevamente un auto acercarse, volteando justo cuando Leah preguntó algo molesta.
—¿Ella está invitada? —Era Bella Swan quien se estacionó enfrente de la casa, saliendo de su camioneta, mientras Esme y Carlisle al fin hacían su aparición, bajando las escaleras, volteando a ver a Alice, la cual me informó, acercándose al ver mi cara de asombro.
—Invite a Ángela, Jessica y a Bella… pero al parecer las otras dos chicas no pudieron asistir. —En verdad me alegraba de aquello, ya que solo Bella me caía bien de las tres, así que aquello no me incomodó en lo más mínimo.
Bella comenzó a subir las escaleras, y justo al llegar arriba, resbaló y cayó hacia atrás, golpeándose la cabeza y rompiéndose la frente con uno de los escalones de abajo, dejándose escuchar los gritos de asombro ante el susto de ver aquella estruendosa caída, rodando los ojos, sin poder creer aquello.
“¿Esta chica puede ser más estúpida?”... pensé mientras todos mis hermanos Quileutes se levantaron para ayudarle, observando como a la chica le comenzó a sangraba la cabeza, haciéndome un largo y rápido escaneo hacia todo los rostros de los vampiros allí presentes.
Alice se echó hacia atrás con una cara de psicópata, intentando aguantarse las ganas de hincarle el diente, mientras que Rosalie, la cual había comenzado a descender, subió rápidamente las escaleras y Carlisle corrió al encuentro de la chica, dejando a Esme muy cerca de la puerta de la cocina, quien simplemente volteó el rostro hacia otro lado, pensando que sin duda el Doc. era el más normal de todos.
Giré el rostro en busca de Edward, quien observó a Jasper, percatándome de cómo el enajenado vampiro peleaba con Emmett, el cual intentaba contener al rubio vampiro, quien rugió incontrolable, mientras Carlisle llamaba la atención de alguno de mis hermanos Quileutes, quienes pretendieron ver nuevamente hacia la casa, convirtiéndose todo aquello en un completo caos.
Edward corrió hacia donde Emmett luchaba en contra de Jasper tratando de controlarlo.
—¡Alice! —grité intentando sacarla de aquel estado catatónico, la cual al fin volvió en sí, corriendo hacia Jasper posándose en frente de él.
—Ya, ya, cariño… no pasa nada… vamos, amor… sé que puedes controlarte… solo es un poquito de… —Tragó grueso y volteando a ver hacia la entrada, culminó sus palabras, poniendo nuevamente cara de psicópata—… Sangre —soltó al fin, relamiéndose los labios, mientras Edward llamó una vez más su atención, y así entre los tres sacaron a Jasper de la casa por la puerta trasera de la cocina.
Suspiré aliviado, girando sobre mis pies para dirigirme hacia la puerta, pero justo en ese momento me percaté como Sam me observaba desde donde estaba parado con los brazos cruzados.
“Maldición”, pensé caminando de igual modo hacia la puerta, saliendo para ver lo que ocurría, caminando entre los invitados, llegando al fin hacia donde Bella se encontraba sangrando, ignorando a Sam, quien no dejó de mirarme.
—¿Bella?... ¿Bella, te encuentras bien? —le pregunté a la chica, observando que Carlisle ya había detenido la hemorragia.
—Mis malditos par de pies izquierdos que no se coordinan —soltó ella, haciéndome sonreír, acomodándole el cabello.
—Dios, mujer, sí que eres un mar de calamidades. —Ella comenzó a sonrojarse completamente apenada.
—Creo que caí encima de tu regalo. —Todos rieron mientras el Doctor Cullen intentó levantarla del suelo, inclinándome para tomar lo que parecía haber sido una bolsa de regalos, completamente desbaratada.
—Gracias. —Le sonreí tratando de animarla mientras, Carlisle me informaba que iría a llevarla hasta su casa y notificarle a Charlie de lo ocurrido, asintiéndole al doctor y abriéndole la puerta de la camioneta a Bella por la parte del copiloto para que la chica entrara.
—Lo siento, Jake, no quise arruinar tu fiesta. —Negué con la cabeza.
—Tranquila, Bella, no sucede nada —le solté a la chica, cerrando la puerta, alejándome de la camioneta, sintiendo a Sam detrás de mí al tropezarle, haciéndome el desentendido, aunque le había pedido disculpas por el tropezón, sin dejar de observar como la camioneta se perdía entre los árboles.
—¿Me vas a explicar lo que sucedió dentro de la casa con los Cullen o tendré que tomar el camino complicado? —Suspiré ante aquello, quedándome en silencio por un rato hasta que respondí.
—Pues jamás te ha gustado el camino fácil, ¿cierto? —Y sin decir nada más comencé a caminar rumbo hacia la casa, donde ya todos estaban de vuelta, dándole a entender que no le diría nada, percatándome que Edward me esperaba en la puerta, observándome para luego enfocarse en Sam.
—Se dio cuenta de todo, ¿no? —A lo que respondí, formulándole una pregunta.
—No sé… ¿Dímelo tú? —Edward, sin dejar de observar a Sam mientras este a su vez sostuvo la de él, me respondió rápidamente al ver que el chico se acercó hacia la casa.
—Vio suficiente como para sospechar que algo ocultamos, pero aún no sabe qué es —Entré a la casa y Edward detrás de mí, buscando con la mirada a los Cullen, pero solo Emmett, Esme y Alice estaban en la casa, volteando a ver a Edward, el cual acotó—. Jasper está tan apenado que decidió darse unos días cruzando las fronteras canadienses. —Me sentí mal por Jasper, pero suponía que era lo mejor en ese momento. Sam entró, y acercándose a Leah, le espetó de mala gana.
—Nos vamos. —Ella se levantó tomando a su hermano por el brazo, a lo que el chico respondió de mala gana.
—Pero no me quiero ir aún. —Pero su hermana lo empujó hacia la salida, despidiéndose ambos… uno molesto y la otra tratando de ser cordial.
Embry y Quil se levantaron también, alegando que mejor se irían con Sam, mientras que este, al salir de la casa, observó de manera retadora a Edward, el cual no apartó la mirada.
Sam salió de la casa después de lanzarle aquella mirada fulminante a Edward, el cual cerró la puerta, escuchándole decir a Alice de lo más normal.
—¡Salió bien la fiesta después de todo! ¿No? —Todos volteamos a verle, asombrados ante aquella afirmación tan natural, mientras está muy sonriente, alegó a sus palabras— Bueno… espero que la próxima sea aún mejor. —Y tomando unas cuantas bandejas, se las llevó a la cocina, mientras yo soltaba una estruendosa carcajada.
—Jajaja… esta mujer en definitiva está LOCAAA… —solté aquella última palabra muy fuerte para que me escuchara, a lo que ella respondió desde la cocina.
—No tienes que gritar, Jacob… recuerda que puedo oírte a kilómetros. —Bufé por la nariz, arrojándome al sofá, mientras Edward tomó asiento a mi lado.
—Ayer me dijiste que algo sucedía. —Me quedé por un largo rato observándolo y sacando la pulsera que había hecho para él de mi bolsillo, se la coloqué en la muñeca, y girando su mano, comencé a atar las trenzas que había dejado sueltas.
Observé su rostro y él sonreía, contemplando cómo le colocaba aquello, mientras le decía al terminar.
—No es tan bonito como el que tú me diste, pero lo hice todo yo mismo —Él contempló aún la pulsera, observando el dije—. Eso sí no lo hice yo —Sonreí—. Era de mi Madre… —Alzó el rostro por demás sorprendido— ¿Qué? —pregunté rápidamente.
—Nada… muchas gracias… me fascina… en serio… muchas gracias. —Edward no dejó de acariciar el cuero de la pulsera, comenzando a contarle todo lo que había sucedido en mi casa hacia dos días atrás, cuando mi padre me reveló que los muchachos podrían llegar a ser lobos como yo.
Él observó mi rostro con cara de que sufría como yo lo hacía ante todo lo que me estaba sucediendo.
—Entiendo… —Fue lo que alegó el chico, percatándose que en el lobo de su pulsera, tenía tallado mi nombre, sonriendo de manera casi intangible, alzando el rostro, observándome detenidamente— ¿No quieres que ellos sufran como tú lo haces por culpa de lo que somos? —Suspiré, asintiéndole, aunque no era exactamente como él lo planteaba.
—¿Desearías que todo fuera como era antes? —Asentí nuevamente, ya que en verdad, deseaba que todo fuera como lo era antes de haber sido lobo, pero daba gracias de que lo era, ya que si no lo hubiese sido de seguro los Cullen, jamás hubiesen entrado en mi vida.
Edward me sonrió muy amablemente, levantándose del sofá, observando a las afueras de la casa, mientras yo le daba una rápida mirada al reloj, contemplando que pronto iba a anochecer, levantándome igual que él.
—Debo irme… no quiero hacer molestar más a Billy de lo que ya está. —Edward no dijo nada, simplemente asintió y dejó que me fuera sin alegar nada en contra.
Les di las gracias a todos, y montando mi motocicleta, me despedí de Edward alzando mi mano, lo que él imitó, cruzándose de brazos. Era extraño, sentí como que algo le incomodaba, o como si maquinara algo que yo no captaba.
Encendí la moto, y colocándome el casco, arranqué la maquina velozmente, rogando porque Sam no me estuviese esperando en la casa, ya que lo que menos quería ahora, era una disputa entre él y yo, sin dejar de pensar en aquel rostro triste y sombrío de Edward.

1 comentario:

  1. mmm creo que a Edward no le gusto de ha mucho el que dijeses que querías todo como antes.Des seguro le dolió... ahora si que creerá que no tiene oportunidad¬¬
    Osea que ahora es decisión de Jake el contarles la verdad a los chicos, claro y a su vez la verdad de él.Oh Dios, solo queda esperar. Gracias por escribir, esperaré la continuación-By Mahô

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