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sábado, 30 de mayo de 2015

Fanfic "Crepúsculo de dos mundos" - Capítulo 9

NOTA: Los personajes usados para este FANFIC son propiedad de Stephenie Meyer... Y solo de ella... Así como también su historia original.




Capítulo 9
Ya deseo volver a verte
A ojos de Edward

Me paseaba de un lado a otro en mi habitación recordando todo lo que había ocurrido hoy… ya le había informado a Carlisle de lo sucedido y este estaba deseoso de que llegara la tarde y poder examinar a Jacob.
Aquello no me preocupaba, lo que me preocupaba era que yo también me sentía ansioso de que llegara la mañana e ir a buscarle.
“¿Por qué?”
Me pregunté una y otra vez ante aquel deseo de verle, comenzando a ver el reloj.

“Las tres y media de la mañana”.
Hacían ya tres horas que lo había dejado en aquel sendero y ya le extrañaba.
“¿Le extrañas?”
Pensé preguntándomelo a mí mismo internamente, negando una y otra vez con la cabeza, tratando de sacarme aquel pensamiento, donde un golpe seco se dejó escuchar en la ventana de mi habitación.
—¿Se puede? —preguntó Emmett entrando en mi habitación
—Ya estas dentro, ¿no? —Este sonrió y se sentó en el sillón.
—La motocicleta quedó como nueva… Rosalie no me quería, ayudar pero cuando le dije que la llevaría a Vancouver de compras hasta le sacó pulitura. —Emmett soltó una sonrisa sarcástica, a lo que yo solo respondí con un simple...
—Gracias. —Se levantó y me palmeó el hombro.
—No hay de que, hermano. —El corpulento vampiro saltó por la ventana, comenzando a correr junto a Jasper, golpeándose entre sí como siempre lo hacían y un nuevo golpe se sintió en mi ventana.
—Hola. —Resonó la dulce voz de Alice en la habitación, volteando a verle, sonriéndole con desgano.
—Hola —le respondí, acercándome a ella.
—Carlisle y Esme se encuentran de caza, al igual que Jasper y Emmett… —Le miré detenidamente, sabía por donde venia aquel reporte de acontecimientos—… y Rosalie pues está ordenando la cabaña de ellos… ya sabes cómo son. —Sonreí y asentí.
—Lo sé de sobra. —Ella también sonrió junto conmigo, y acercándose al reproductor de CD, colocó una melodía suave, me tomó de la mano y me llevó hacia el amplio sofá que tenía en aquel lugar.
—Vamos Eddy, cuéntame ¿qué te sucede? —Suspiré como si lo necesitara.
—¿Pensé que ya lo sabías? —respondí, a lo que ella simplemente acarició mi mano, alegando después de un tiempo prudente
—Sabes que no puedo ver tu futuro cuando estas a su lado. —Di gracias a Dios por ello.
—¿Qué crees que eso signifique? —Ella me miró extrañada.
—¿Crees que no tienes futuro con Jacob? —Volteé el rostro, frunciendo el ceño.
—No sé a qué te refieres —le espeté levantándome del sofá, pero ella ya se había posado frente a mí.
—Jasper ya se dio cuenta Edward… y me preguntó. —Ella arqueó una ceja de manera insinuante, a lo que yo respondí de mala gana.
—Pues le puedes decir a Jasper que no me interesa lo que piense. —Me volteé cruzándome de brazo, a lo que ella me abrazó por detrás
—¿Puedo saber por qué estás a la defensiva?
—Porque me están acusando de algo que no soy —respondí casi al instante en el que ella había terminado de formular la pregunta, contestándome después de moverse de un lado a otro como si bailáramos.
—¿Y de qué se supone que te estamos acusando? —Odiaba cuando hacía eso, se hacía la dulce y blanca paloma cuando en realidad maquinaba la manera de que yo le soltara prenda.
—El chico solo me cae bien, punto —Fue lo único que solté y dándome la vuelta, le tomé entre mis brazos en posición de vals, le di unas cuantas vueltas mientras ella sonreía al inclinarle hacia atrás como se hacía en las películas antiguas—. Así que vayan olvidándose de las suposiciones que rondan por sus locas cabezas, ¿estamos? —Le solté, encaminándome hacia el reproductor, deteniendo la música mientras ella brincaba como niña que oculta alguna fechoría.
—Alice, por favor, ¡basta! —le pedí volteándome a verla, abrazándome de nuevo, alegando a continuación.
—No te puedo ver estando con él… pero he visto cosas que harás por él, Edward. —Alice comenzó a mostrarme sus pensamientos y yo, tomándole de las muñecas, me aparté de ella.
—Eso no pasará. —Ella sonrió de nuevo y me palmeó el hombro.
—Bueno, bueno… ya no discutiremos más sobre este asunto, ¿vale? —Le asentí, mientras ella me observaba detenidamente a los ojos, pensando que mis ojos se encontraban demasiado negros.
—No he podido alimentarme.
—Pues vamos a cazar tú y yo, ¿te parece? —Le asentí, saltando por la ventana, comenzamos a correr por el bosque compitiendo entre nosotros, adentrándonos a gran velocidad hacia el bosque entre Forks y la frontera con Canadá, donde olfateé un puma a distancia, escuchando en mi mente decir a Alice
“Todo tuyo hermanito”.
—No necesito tu lástima, hermanita… a ver quien llega primero a él.
Aquel juego de ver quien se quedaba primero con la presa era mi favorito, donde ella confirmó su apuesta mentalmente, comenzando a correr, saltando de un árbol a otro, mientras que yo lo hacía de un risco a otro, corriendo nuevamente hasta divisarle.
Era grande y bastante corpulento, escuchando como Alice se acercó a él por el otro lado, haciéndole correr hacia mí, esperándole agazapado, pero el animal percibió mi olor y corrió hacia un costado, intentando huir de Alice y de mí, retomando nuevamente la caza junto a Alice casi a la par conmigo, impulsándome con la ayuda de un par de árboles y saltando con gran fuerza, cayendo encima de aquel feroz animal, el cual se debatió por su vida entre mis brazos, clavando sus dientes en mi brazo, pero solo pude percibir un leve apretón, incrustando sin compasión alguna mis dientes en su yugular, sintiendo el cálido fluido de su sangre pasar por mi garganta calmando aquel ardor que antes había en ella.
Alice se acercó a mí observándome, mientras se relamía los labios.
—Te lo mereces, hermanito… eres el mejor cazador. —Seguí bebiendo hasta que el inerte animal, aquel que se encontraba en mis brazos, dejó su última gota de sangre en mi boca, dejándole en el suelo para incorporarme  relamiéndome los labios.
—Nadie le gana a Emmett en lo bestia… yo aún no me he atrevido a atacar un oso. —Sonreí y ella junto conmigo.
Así pasamos la noche entre cacería y cacería, terminando con la vida de dos pumas y un ciervo por mi parte, mientras que por la de Alice solo un par de ciervos, volviendo a casa, entrando por la ventana de mi habitación, percibiendo los pensamientos de Emmett y Jasper en la sala junto a Rosalie que al parece leía una novela.
Observé el reloj, percatándome que faltaban veinte minutos para las seis de la mañana, saliendo de mi habitación junto a Alice, quien saltó de las escaleras, mientras que yo las bajaba a gran velocidad, mirando cómo se acercó a Jasper dándole un beso, mientras Emmett me sonreía.
—¿Y cuántos fueron hoy, señor felino? —A lo que, mostrándole dos dedos, argumenté– Y un ciervo.
—¡Vaya!... estamos sedientos, ¿eh? —No respondí ante aquello, sentándome en frente del piano, comenzando a tocar una melodía que empezó a salir sola.
Rosalie siguió sumergida en su lectura, agradeciendo mentalmente por ello mientras que Jasper y Alice me observaron tocar, tratando simplemente de quedarme sordo mentalmente por unos instantes sin dejar de tocar, contando los minutos.
Cuando terminé de tocar Alice aplaudió en conjunto con Emmett y Jasper, informándome mentalmente.
“Son las seis y media”.
Miré mi reloj de pulso sonriendo como un estúpido, subiendo nuevamente las escaleras para cambiarme a gran velocidad, saltando por la ventana, tomando mi auto, y encendiéndolo, lo arranqué de golpe, derrapando por el camino de tierra.
“No quieres que piensen mal de ti y mira como te comportas, idiota”.
Me dije a mí mismo, sintiendo aquellas ansias de llegar al lugar indicado hacia unas horas atrás, intentando comprender mi comportamiento, lo cual no podía entender.
Llegué hasta el sendero que daba a la casa de Jacob, pero él no estaba, dándole una mirada rápida a mi reloj, observando que eran las siete y cinco.
“De seguro se habrá quedado dormido”.
Pensé observando hacia el sendero, escuchando una camioneta que se acercaba al lugar, percatándome que se trataba de los amigos de Jacob, al leer sus mentes, metiéndome en el auto, esperando a que pasaran, donde uno que otro volteó a ver el auto, siguiendo su camino preguntándose qué hacía ese vehículo tan lujoso aparcado en aquel lugar.
Cuando salieron de mi campo visual, volví a salir del auto caminado de un lado a otro hasta percibir su olor, observando el estrecho camino por donde saldría el chico, quien llegó al encuentro todo somnoliento y bostezando, saludándome algo desganado.
—¿No dormiste bien? —pregunté observando aquellas ojeras suyas, a lo que él negó con la cabeza.
—Discutí con mi padre y le exigí muchas explicaciones. —De seguro no había pasado muy buena noche después de una conversación como esa.
—¿Y? —pregunté rápidamente.
—¿Pues la verdad? Ya no sé ni que es verdad ni que es mentira… —espetó él, volviendo a bostezar.
—Comprendo —Fue lo único que alegué, observando cómo me miraba detenidamente.
—¿Qué? —pregunté al ver como se quedó mirándome, comenzando a acercarse aun más a mí, colocando su rostro a escasos centímetros del mío.
Un golpe en el pecho me hizo tragar grueso.
“¿Que fue eso?”, pensé sintiendo como aquel sentimiento punzó dentro de mí, intentando no respirar cerca de él, quien emanaba tanto calor corporal haciendo que su efluvio fuera aun más penetrante.
—Ahora son ámbar. —Me quedé mirándole como intentando averiguar de qué se trataba, hasta que el chico soltó, señalando mi rostro.
—Tus ojos… hoy son ámbar. —Rodé los ojos apartándome un poco de él
—¡Aaahhh!... sí, este… es, es porque anoche salí a cazar —respondí algo apenado, como si me fuesen a dar cadena perpetua ante aquella confesión.
—¡Explícate! —preguntó el joven caminando hacia el auto
—Mmm… pues que anoche Alice y yo… —Pero él me interrumpió, negando con la cabeza.
—No, no… me refiero que porqué cambian de color —Aquello no lo podía creer… yo le había dicho que había ido a cazar… a asesinar… fuesen animales o personas… matar era matar a mi parecer, pero él le interesaba el porqué mis pupilas cambiaban de color.
—Aaahh… eso, pues… cuando están negras es porque tenemos tiempo sin beber sangre… es cuando más sed tenemos —Él asintió incitándome a seguir—, y cuando bebemos sangre, se tornan ámbar. —Él asintió nuevamente, observándome detenidamente.
—Eso es por la sangre de animal, ¿no? —Asentí mientras veía como el chico entró al auto, imitándole, encendiendo rápidamente el vehículo, escuchando su siguiente pregunta— ¿Y si bebes sangre humana? —En segundos la imagen de los Vulturis llegó a mi mente, respondiendo intentando sonar tranquilo.
—Pues, se tornan rojos.
Arranqué raudo el auto mientras él permaneció callado, colocando un CD en el reproductor, mientras Jacob buscó en la mochila algo que parecía ser un sándwich.
Sonreí de medio lado al ver como comenzó a comerse aquella monstruosidad de emparedado, pensando que sin duda el chico vivía para comer y no al revés.
—¿Alguna vez has tenido los ojos rojos? —preguntó el joven Black con la boca llena, a lo que simplemente asentí mientras él tragaba el buche de comida rápidamente a medio masticar para preguntar nuevamente —¿Cuántos asesinaste?
Aquel tema no me agradaba, pensando que a él debería ser el más incómodo de los dos, y peor aun, que en las circunstancias en las que se encontraba en ese momento, él pudiese llegar a sentir asco al hablar del tema mientras comía.
—Muchos. —Fue lo único que dije, echando miradas furtivas a mi derecha para ver alguna reacción suya, pero él siguió comiendo como si nada.
—¿Qué piensas? —pregunté con curiosidad mientras él se encogió de hombros.
—Nada —respondió él de lo más tranquilo y luego argumentó—. Supongo que se lo merecían, ¿no? —Volteé a verlo extrañado.
—Y tú… ¿cómo sabes que se lo merecían? —pregunté intrigado, a lo que él respondió...
—Pues ayer dejaste escapar uno que otro pensamiento de tu pasado… eras algo así como un vengador, ¿no? —No dije nada mientras seguí conduciendo, entrando en el aparcadero, volteando para ver si ya había terminado su sándwich, percatándome como arrugó el papel haciéndolo una pelota, mientras me estacionaba, apagando el auto formulando una pregunta.
—¿Crees que eso justifique el que sea o no un asesino? —Él suspiró como fastidiado, y acomodándose la mochila en el hombro, respondió...
—Míralo desde mi punto de vista, Edward, tú mastate a “UN” solo hombre que de seguro era un asesino en serie… mastate a uno… —Volvió a repetir—Y salvaste muchas vidas, vidas que si valían la pena, vidas de madres y padres, de hijos e hijas que tenían un futuro prometedor a cambio de una sabandija que no merecía la vida… A mi parecer… —argumentó abriendo la puerta del auto—... eres un héroe. —Me guiñó un ojo saliendo del auto.
Aquel golpe en mi pecho volvió a aparecer, quedándome un rato dentro del auto, asimilando cada una de sus palabras mientras él comenzó a golpear la ventanilla de mi lado, sacándome de mis pensamientos, tomando rápidamente mis libros, saliendo del auto, mirándole a él y luego hacia donde este observaba.
—Ya sabía yo que esto sería la comidilla del día. —Sonreí ante las palabras de Jacob al ver el panorama, no había nadie en el aparcadero que no nos observara, y peor aun, que murmuraran cosas sobre nosotros.
—¿Te importa? —pregunté observándole mientras el chico sonreía divertido.
—¿La verdad?... me estoy tentando a darles de que hablar.
Alegó de manera divertida, observando cómo Eric, cámara en mano, se nos acercó junto a la tímida Ángela, ya que ellos llevaban el diario escolar y al parecer nos querían en la edición del viernes, intentando alejarme de ellos, pero Jacob me tomó por el brazo, acercándome a él y soltándoles de manera muy auditiva para que todos escucharan.
—Pues sí… sí… —Habló Jacob imitando una voz femenina— Estamos saliendo juntos, ¿y? —Sentí mareos ante aquello aunque aquello era imposible en un vampiro.
—Jacob, ¡por favor! —le solté entre susurros intentando alejarme de él, pero el chico siguió con sus bromas pesadas a la vista de todos, tomándome fuertemente del brazo.
—¿QUÉ?... Jum… que se enteren de una vez que tú y yo nos amamos —soltó aquello, acomodándose un mechón de cabello imaginario detrás de la oreja, como lo hacían las chicas de manera coqueta.
No supe si reír o echar a correr, ya que justo en ese momento mis hermanos entraron en el aparcadero mientras todos reían, tomándolo aquello como una más de las bromas del muchacho, así que no me quedó de otra que sonreír de igual manera y negar con la cabeza, justo cuando Jacob espetó, tornando el rostro serio a Eric.
—Estoy cansado de decirte que no voy a hacer el protagonista de tu periodicucho chismoso y sin gracia… así que si no te alejas de mí en cinco minutos, Yorkie… juro que te voy a meter esa cámara donde jamás te ha pegado el sol.
Muchos rieron, incluyéndome, mientras el joven asiático se alejó de nosotros algo molesto, maldiciéndolo internamente mientras que Ángela se despidió de Jacob con aquella sonrisita tonta de niña enamorada, pero este ni le prestó la mas mínima atención, comenzando a caminar hacia el interior del colegio, caminando tras él, alcanzándole para preguntarle.
—¿Por qué te cae tan mal el chico? —Jacob acomodó su mochila en el brazo, respondiéndome de mala gana.
—Porque es un lamebotas, es un idiota y hace todo lo que Mickey le dice y detesto a ese niñito de papi y mami. —Suspiré, argumentando a sus palabras.
—Y si lo odias, ¿por qué hiciste lo que hiciste allá afuera? —Él sonrió ampliamente, respondiéndome.
—Solo era sarcasmo, a ellos les gusta molestar y chismear, ¿no?... pues les di tela que cortar… así que tú tranquilo que nadie va a pensar nada malo de nosotros dos. —Ante su respuesta, volví a sentirme mal, logrando hacerme sonreír al argumentar de lo más tranquilo.
—Además, agradece que te salvé el pellejo, que tal que Yorkie nos hubiese tomado una foto y al revelarla ¿resulta que no apareces en ella? —Solté una carcajada deteniéndome en el pasillo del colegio
—Sí que te gusta ver películas de terror, ¿no? —Él se cruzó de brazos, observándome detenidamente, esperando una explicación ante mis carcajadas— Pues te cuento que eso es solo un mito, Jake. —Jacob arqueó una ceja y luego preguntó...
—¿Y lo del agua bendita? —preguntó, a lo que respondí.
—Un mito.
—¿Y los crucifijos? —preguntó el chico nuevamente.
—Mito. —Volví a decir mientras él chasqueó los dedos.
—Rayos… y yo que traía en mi bolso un frasco con agua bendita por si acaso… ahora no me das mucho aliento a ir a tu casa, ¿sabes? —Le miré fijamente sonriendo como idiota ante sus payasadas.
Alice saltó de una de las escaleras, cayendo en frente de Jacob, el cual le observó fijamente mientras mi hermana le extendía la mano.
—Hola… mi nombre es Alice… soy hermana de Edward y él es mi pareja, Jasper. —Dijo aquello último tomando la mano de Jasper que se encontraba detrás de ella después de haber bajado las escaleras, quien miró a Jacob de manera perturbadora.
—Jas… —le llamé rápidamente, a lo que el vampiro bajó la cara disculpándose conmigo.
—No pasa nada, Edward, Jasper no le hará daño a Jacob… ¿cierto, amor?
El aludido asintió ante las palabras de Alice, aunque no muy convencido de sí mismo, mientras que Jacob, después de haber tomado la mano de Alice, respondió observando a Jasper.
—Vaya, así que parece que no solo te perturbo a ti, ¿eh?... ¿Sino también a tu hermano? —A lo que Alice respondió.
—Es que hueles muy bien, Jake.
Solo hacía unos segundos que se conocían y ya ella le llama “¿Jake?”, sin duda que esta familia era bastante peculiar, pensé para mis adentros mientras Jacob respondió a las palabras de mi hermana.
—Y eso que no me dio tiempo de ducharme esta mañana. —Alice y yo reímos, mientras que Jasper solo hizo una pequeña mueca.
—¿Puedo preguntar por qué el siempre tiene cara de que sufre? —Sin duda Jake no se andaba por las ramas y soltaba lo que pensaba.
—Es que mi Jasper tiene el don de percibir los sentimientos y emociones de las personas —respondió Alice, abrazándose a Jasper mientras que Jacob asintió, lanzando una nueva pregunta.
—¿Y qué emoción percibes de mí? —El joven observó a Jasper a la espera de su respuesta.
—¿Pues la verdad? Me sorprende lo calmado que te encuentras cerca de nosotros —respondió el vampiro sin quitarle la mirada de encima.
—¿Y eso les incomoda, cierto?... ya que al parecer lo que es a ustedes, les entretiene el saber que les temen… ¿no es así?
Preguntó Jacob observando a Jasper y luego a mí, esperando una respuesta de mi parte que jamás llegó, simplemente sonreí siendo Jasper quien respondiera
—Así es. —Jacob descruzó los brazos, y metiéndose las manos en los bolsillos, le espetó a Jasper de manera retadora.
—Pues van a tener que hacer su mayor esfuerzo porque no lo están logrando conmigo. —Suspiré mientras Jasper alzó una ceja como si le respondiera con aquel gesto un simple “lo tendré en cuenta”, pensando que de seguro se lo haría saber a Emmett, imaginándome la competencia que estos dos tendrían tratando de asustar a Jacob.
Aquello sin duda me ponía de malas, pero Jake era un hueso duro de roer y no se iba a dejar por estos dos, y por supuesto, yo no iba a permitir que se pasaran de la raya.
—Bueno… —dijo Jacob observando su reloj— Muy entretenida la conversación, pero ya debemos entrar a clases… ¿cuál es la primera que tenemos hoy? —me preguntó, respondiéndole apremiante.
—Algebra.
Jacob puso cara de poco amigos, encaminándose con desgano hacia el salón de algebra, despidiéndose de Alice y Jasper mientras yo le seguía, justo cuando Alice me soltó mentalmente.
“Es encantador… ya veo porque te agrada tanto su compañía”.
Cerré los ojos dando nuevamente las gracias una y otra vez de que no pudiese sonrojarme ante sus palabras.
Entramos al salón y observé como él se acomodó en el asiento, mientras yo recordaba el día en el que le había conocido, su rostro era serio y mal humorado a diferencia del que ahora se dibujaba delante de mí, sonriéndome y llamándome con la mano para que me sentara a su lado.

Aún seguía sin comprender el porqué me sentía tan bien a su lado, pero lo que sí era seguro, era que ya no iba a poder alejarme de este chico nunca más, y eso simplemente, me gustaba.

1 comentario:

  1. Me encanta la personalidad ruda de Jake (risa) se da garra en serio (risa). Definitivamente serán una pareja única y muy encantadora :D. "Por qué siempre tiene cara de sufrido?"(risa) me encanto. Espero con ansias un acercamiento más sentimental por parte de Jake. Él pobre Edward ya no lo puede ni tener cerca, de seguro me le dará algo, si Jake hace alguna jugada. Espero la continuación. Gracias por escribir-By Mahô

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